jueves, 13 de junio de 2013

Hablando se entiende la gente. 1 Corintios 14.

Este anunciado hace parte de un dicho popular que encierra grandes verdades.
Expresarse oralmente y por escrito significa, para la mayoría de las personas, la posibilidad de satisfacer diversas necesidades de participación, de información y de relaciones sociales, en general; por eso, este tema, Hablando se entiende la gente, pretende que nunca dejemos de hablar es la única forma que tenemos para comunicarnos y para resolver muchos problemas que se nos presentan a diario en la sociedad, en nuestra casa y aun en la iglesia.
A trabes de la comunicación cualquiera que sea su forma podemos expresar afecto, transmitir nuevas ideas, pedir, ordenar etc.
En el proceso de comunicación humana interviene estos elementos: El emisor o hablante, el receptor u oyente y el mensaje que se trasmite a través de un sistema de comunicación o código, es importante que cada participante tenga un  turno para hablar para que se dé una mejor comunicación pero durante dicho proceso se pueden presentar interferencias o sea problemas que perturben la comunicación estas interferencias pueden originarse tanto por el emisor como por el receptor y se pueden surgir al hablar al escuchar, o al escribir.
Entre las interferencias más destacadas encontramos: Una pronunciación defectuosa, volumen de voz inadecuado, y esto no solo para hablar en público, muchas veces nuestra forma de hablar es demasiado fuerte para lo que queremos expresar. Uso de vocabulario que sea desconocido para el receptor u oyente, una exagerada gesticulación o movimiento del cuerpo el uso excesivo de palabrerías el empleode muletillas, de expresiones para apoyarse.
Como podemos ver humanamente el poder comunicarnos apropiadamente es muy importante para tener una excelente convivencia.
Pero para pablo la comunicación también es de suma importancia en el ámbito espiritual. Si tenemos una mala comunicación es posible que no conozcamos la verdad y por ende podemos confundir nuestra salvación o la de los demás.
La vida eterna consiste en conocer de Dios. Juan 17: 3. “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado
La única forma que la humanidad tiene para salvarse es a través de conocer la verdad.  Juan 8: 32 “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
Pero como alguien puede conocer la verdad si no hay quien pueda comunicar esa verdad de salvación. Romanos 10: 14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?
Pablo no es que desprecie o ignore el don de lenguas. El aclara que este don si no hay quien lo interprete solo es de beneficio personal de quien lo habla. V 4 “El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.
El enseñar la palabra es lo que edifica a la iglesia. V 3 “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.
El hablar en lenguas y no interpretarlas no es de provecho para nadie. V 6 “Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina?
Solo hablando nos podemos entender y nos damos a entender. V 11, 9 “Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mí; Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que decís? Porque hablaréis al aire.
Quien solo quiere hablar en lenguas corre el peligro de quedarse en ignorancia en cuanto a la palabra de Dios. V 14 “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.
Pablo podía hablar en lenguas pero su trabajo era compartir a los gentiles acerca de las maravillas de Jesús. V 18-19 “Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros;
14:19 pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida
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Recuerda que para que haya una buena comunicación se necesitan dos. Un emisor y un receptor, habla pero también aprende a escuchar.
Dios nos dio dos orejas para escuchar más y tan solo una boca para que hablemos menos. Escucha con paciencia y después expone tu punto de vista con mucho amor.


¡No olvide que comunicándonos, aprendemos más!

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